El comienzo de un nuevo año tiene algo poderoso: la sensación de volver a empezar.
Pero para muchas emprendedoras, empezar de nuevo cansa.
Tal vez ya lo intentaste.
Tal vez ajustaste.
Tal vez cambiaste de rumbo más de una vez.
Y aún así… aquí estás.
Cada intento te dio experiencia.
Cada error te dio claridad.
Cada ajuste te hizo más fuerte.
No estás empezando desde cero.
Estás empezando con más sabiduría.
Pregúntate:
Eso es empezar bien.
No todo progreso se nota rápido.
Pero cada paso cuenta.
El simple hecho de seguir intentándolo ya habla de tu fortaleza.
Si estás volviendo a empezar, hazlo con compasión.
No como castigo.
Sino como un acto de amor hacia ti misma y hacia tu sueño.